Fin del Imperio Estadounidense

Hace más de 200 años que la gran nación de los Estados Unidos creó su gran imperio con la creencia de que su país era el preferido por los dioses que les conferían el derecho de imponer al resto del mundo su forma de ver el mundo. Aunque lo cierto era que de acuerdo a su carácter hipócrita tradicional estaban tratando de ocultar una obvia forma de esclavitud.

Ya que se habían apropiado de grandes territorios que pertenecían a etnias aborígenes norteamericanas con una visión muy particular y compleja para ver la realidad que hasta ahora no se ha podido descifrar. Esta misma visión del mundo de los primeros pobladores blancos que llegaron a los Estados Unidos era la que tenían del mundo todas las naciones colonizadoras de esa época que eran encabezadas por Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, China y Japón.

Con el apoyo de las nuevas tecnologías bélicas, de transporte y de comunicación, hasta la fecha dichas naciones siguen dominando al mundo.

Todas las etnias y culturas que existían en el Continente Americano y el Caribe fueron controladas por las nuevas potencias, de modo que la supremacía de la raza blanca es algo inobjetable y los derechos para disponer de los territorios, para heredarlos a sus compatriotas y para confiscar sus productos ni siquiera se ponen en tela de juicio.

Se concluye que ahora mismo la humanidad vive un período de transición que puede significar el advenimiento de grandes cambios en el mundo o la llegada de un momento apocalíptico que pudiera ser el fin de la vida en el Planeta Tierra.

Adenda: Para acabar de complicar este momento de transición del ser humano se agregan el cambio climático que ahora tiene una dimensión galáctica, el fuerte movimiento de las capas tectónicas, la disputa comercial entre China y los Estados Unidos, el derrumbe de la flora y la fauna mundiales y la incertidumbre que ocasiona la presencia de personajes torpes e incompetentes en la mayoría de los altos puestos políticos y económicos del mundo.

Como son los casos de Trump, de Bolsonaro, de Macri, de Theresa May y del actual presidente de China.