DEMOCRACIA CEREBRAL

Según los estudios más avanzados de la neurociencia, se está confirmando, cada vez con mayor precisión, que el cerebro humano procesa con el mismo grado de interés las experiencias sociales abstractas, como el menosprecio o la indiferencia de la sociedad en la que vive la persona y los estímulos fisiológicos básicos, como el hambre, la sed o la necesidad de practicar sexo.

La neurociencia actual está descubriendo que el mundo de los sentimientos y la historia del pensamiento inciden en la persona con una intensidad similar al de una hambruna o al calentamiento global. No obstante, en los hechos, el ser humano, a través de la historia ha empleado una mayor parte de su tiempo en los asuntos fisiológicos que en los sentimientos.

Según el abogado, economista y comunicador científico  Eduardo Punset, se han desarrollado experimentos apoyados en resonancia magnética funcional, donde se ha comprobado que ‘el circuito cerebral de recompensa´se activa en mayor medida cuando regala bienes o dinero para obras sociales que cuando los aplica para sus propias necesidades o satisfactores personales, aunque recomienda no divulgarlo para que no se justifiquen quiénes no aceptan sentir ningún dolor por las penas ajenas.

Aún no se puede descubrir el enigma de porqué el cerebro humano trata con igual intensidad la necesidad afectiva que la fisiológica, aunque casi todo mundo comprende que la falta de alimentos y de agua o las temperaturas extremas causan una sensación de dolor que es detectada de inmediato por el cerebro, aún no se comprende porqué el cerebro utiliza el mismo sistema neurológico para atender asuntos metafísicos que las privaciones y recompensas de temas físicos.

Hace apenas unos meses, un equipo científico encabezado por Takahasi de la Universidad de California en los Angeles sustenta una hipótesis con base en las razones evolutivas de la sobrevivencia de la especie humana. Sugiere que en los mamíferos y en particular en los seres humanos existe una elevada dependencia de los recién nacidos que carecen de los mecanismos para sobrevivir por sí mismos. Por lo que tienen que pagar un precio extra por disfrutar de una inteligencia superior al resto de los mamíferos cuando son adultos.

Esto implica dedicar los primeros siete años de la vida al aprendizaje y a la construcción de los conocimientos básicos de sobrevivencia en un régimen muy costoso que implica los gastos de salud. Sin la existencia de un intenso cuidado de los padres, ningún ser humano recién nacido podría sobrevivir. En ese período de la vida, los sentimientos sociales son de mayor importancia que las necesidades física y es cuando se proporcionan al recién nacido las herramientas para que pueda sobrevivir.

De esta forma, el cerebro acierta a considerar la prioridad emocional sobre la física, lo que permite que el bebé pueda sobrevivir. Por lo que puede concluirse que el cerebro humano no puede distinguir entre dolor físico y emocional.

One thought on “DEMOCRACIA CEREBRAL

  1. Paz

    Punset mencionaba en alguno de sus libros, no recuerdo cuál….tema interesante, la evolución de por medio… me gusta….Paz

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