La decadencia de México

LA EPOCA DORADA.- Durante poco más de tres décadas (1936 a 1970) México tuvo un desarrollo económico y social muy superior al de todos los países de Latinoamérica y era considerada la nación más progresista y liberal del Continente. Este auge inusual se debió a que el Gobierno de los Estados Unidos estaba totalmente dedicado a resolver el largo período depresivo de su economía interna de los años veinte, por lo que llegó a un acuerdo con México en 1926 (Calles – Morrow) en el que se pactó la no intervención de ambos países en sus respectivas políticas internas y externas. Esto permitió a Lázaro Cárdenas (1934 – 1940) y a sus sucesores hasta 1970, implementar políticas económicas y sociales internas con entera libertad, a pesar de que algunos gobiernos de ese período utilizaron el autoritarismo y la represión. En su política externa México aparentó una alianza política con los gobiernos de la Unión Soviética que persistió hasta la aparición del Consenso de Washington (1989)

EL NEOLIBERALISMO.- Después de la gran crisis financiera de 1973, cuando los precios del petróleo casi se cuadruplicaron (de 8 a 30 dólares el barril), surgió en Estados Unidos, con Ronald Reagan como presidente y en Inglaterra con Margaret Thatcher como Primera Ministra una nueva política económica que enfatizaba la tecnocracia y la macroeconomía, mientras condenaba la intervención del Estado en aspectos económicos y sociales. Además impulsaba el libre mercado capitalista como la mejor garantía del equilibrio de las instituciones del Estado y de su crecimiento económico.

Aunque esta doctrina tuvo su origen en las dos naciones capitalistas más poderosas de esa época, su verdadero propósito no era el de afianzar a la economía capitalista, sino agrupar a diversas ideologías y teorías económicas para promover la macroeconomía e iniciar el proceso de globalización mediante incentivos empresariales que invariablemente condujeron a beneficiar los intereses políticos de los grandes capitalistas transnacionales.

EL MODELO NEOLIBERAL EN MEXICO.- Por razones de geopolítica pura, México fue el primer país de América Latina que sufrió el embate de esa política, justo a mediados de los años setentas, cuando Echeverría era el presidente de México. Aunque logró diferir el problema para el siguiente sexenio con una serie de acciones disparatadas de corte socialista, el Gobierno de los Estados Unidos ya tenía muy clara su política de imponer el modelo neoliberal en México, apoyado en los grandes créditos insolutos que había otorgado a los gobiernos mexicanos de los últimos dos sexenios.

El claro propósito de intervenir a México en el sector de su economía se realizó en el período de López Portillo, quién a pesar que el País tuvo un breve período de bonanza en la producción de petróleo, no logró mantener la autonomía de México y hacia fines de su mandato, toda la política económica del País empezaba a dictarse desde las oficinas del Banco Mundial en los Estados Unidos y los dirigentes políticos sucesivos tuvieron que instalar en los más altos puestos de la Secretaría de Economía y de las Fuerzas Armadas a candidatos que habían sido aprobados o sugeridos por el Banco Mundial y El Pentágono.

La llegada de Miguel de la Madrid a la presidencia de México significó el primer triunfo decisivo de la política neoliberal estadounidense, al instalar en el Poder Ejecutivo y en las principales Secretarías del Estado a funcionarios tecnócratas que habían sido aleccionados en Universidades estadounidenses o en el Banco Mundial para creer que la única visión del mundo correcta era la del modelo neoliberal que en 1989 se condensó en el decálogo del Consenso de Washington.

EL CONSENSO DE WASHINGTON.- Justo al año siguiente de que Carlos Salinas sustituyó a Miguel de la Madrid enmedio de un fraude electoral grotesco, en el que Manuel Bartlett, el Secretario de Gobernación del presidente saliente suspendió inopinadamente el conteo de votos de la elección presidencial al enterarse que Cuauhtémoc Cárdenas, un candidato que provenía de una coalición múltiple de organismos políticos autónomos vencía por amplio margen al candidato oficial del PRI. Justo con la crisis política que originó el fraude, se inició el período final de la decadencia del sistema político mexicano y de su capacidad para conservar el crecimiento económico y social del País.

Carlos Salinas implementó puntualmente – con leves cambios que le favorecieron a él y a sus amistades – cada uno de los 10 puntos del Consenso de Washington:

1.- Respetó la disciplina presupuestaria que imponía el Consenso, para lo que traspasó a particulares los programas de inversión del Gobierno y a cuentas secretas las partidas que estaban autorizadas al Jefe del Ejecutivo.

2.- Reorientó el gasto hacia áreas de educación y salud de acuerdo a las instrucciones de Washington, pero se aplicó totalmente a nuevas  participaciones de la iniciativa privada en ambos sectores e iniciando su privatización.

3.- Realizó una reforma fiscal anodina que buscaba beneficios para los grandes inversionistas que eran sus amigos y una mayor carga fiscal para la clase media.

4.- Se planteó una desregulación financiera y de tasas de interés en la que logró la recuperación de la mayoría de los bancos nacionalizados por sus antiguos propietarios o por capitalistas extranjeros o nacionales con los que simpatizaba o estaba asociado.

5.- Estableció un tipo de cambio variable, que como siempre sólo favorecía a los importadores y a las empresas extranjeras.

6.- Aceptó el libre comercio internacional y firmó el TLCAN en el que se liberaban casi todas las importaciones de Estados Unidos y Canadá, mientras se hacía otro tanto con las exportaciones mexicanas, pero sujetas a largos procesos inquisidores que eran sancionados por autoridades norteamericanas. Con esto Salinas liquidó a gran parte de la industria manufacturera nacional y promovió la entrada de las maquiladoras que no tenían éxito en los Estados Unidos, ya fuera por falta de recursos o por tener tecnologías obsoletas.

7.- Concedió libertad total a las inversiones extranjeras, sin establecer ningún tipo de garantía, proporción con inversionistas nacionales o temporalidad aceptando todo tipo de irregularidades fiscales, laborales y ecológicas.

8.- En su período se cumplió el punto del Consenso de Washington que exigía la privatización de las empresas públicas. Sólo que en la mayoría de los casos las empresas fueron traspasadas o cedidas a precios irrisorios a sus testaferros y a sus amigos personales. (Se estima que salió del Pais con una fortuna superior a los 36,000 millones de dólares que no había sido igualada por el Sha de Irán ni por Ferdinando Marcos de Filipinas.

9.- La desregulación de los mercados la realizó Salinas vendiendo petróleo a los Estados Unidos a precios irrisorios y permitiendo a empresas extranjeras participar en la generación de energía eléctrica y de los combustibles requeridos mediante argucias legales y modificaciones secretas a la Ley de generación de energía eléctrica.

10.- La seguridad legal que exigía el Consenso a los derechos de propiedad se arregló mediante supuestas concesiones a largo plazo del Estado y otras modificaciones a la legislación sobre bienes inmobiliarios.

Es obvio que la implementación por Salinas de los diez puntos del Consenso de Washington dejó a México en condiciones muy críticas, tanto desde el punto de vista de su economía como de su vida política, por lo que se pensaba que del piso donde estaba en 1992 ya no se podría descender más, pero los hechos más recientes han demostrado lo contrario.

LA POLIARQUÍA.- Ante el gran fracaso del modelo neoliberal en todo el mundo, la Dirección de Seguridad Nacional de los Estados Unidos decidió a principios de los 90’s la implementación de un modelo de dominación para Latinoamérica que excluía el uso de Fuerzas Armadas, en el que se toma el control de los procesos electorales a través del uso extensivo del mass media televisivo y de las encuestas estadísticas de empresas dedicadas a la asesoría en los procesos electorales. De esta forma se descartan a los candidatos que consideran peligrosos para sus políticas de dominio y se instalan a funcionarios incondicionales instruídos en sus universidades y en las instituciones que enseñan su particular visión del mundo. De esta forma, sin recurrir a la violencia de antaño, los líderes de las diversas naciones instalados en los puestos públicos más importantes simplemente llevan a cabo las políticas que les dicta el Banco Mundial, aunque fingen estar desarrollando proyectos de interés nacional.

LA INICIATIVA MERIDA.- A pesar de tener bajo dominio absoluto a México y ser los causantes del gran crecimiento de la economía criminal, el ex presidente Bush presentó a Calderón en el 2008 un proyecto para combatir el crimen organizado al que se denominó Iniciativa Mérida, en el que los Estados Unidos dotarían de armas, transportes y sistemas de inteligencia al Gobierno mexicano, por la cantidad de 1300 millones de dólares en tres años, de los cuáles sólo se ha entregado hasta ahora una cifra inferior al 10%. No obstante el presidente Calderón ha invertido más de 10,000 millones de dólares en el combate al crimen organizado, alcanzando el mayor fracaso de la historia para este género de lucha, con una cantidad de muertos cercanos a las 30 mil personas, cifra que no ha sido alcanzada en otro país del mundo.

CONCLUSIONES.- Aún cuando predomina el pesimismo sobre el futuro de México y la duración prolongada de este período de auge de la economía criminal, la rápida destrucción del Estado y de su economía formal conduce a pensar que el actual sistema político, aún con el ejercicio de la poliarquía ya no podrá instalar a un líder político nacional que no dependa o provenga de la economía criminal, tal como ha sucedido en muchas naciones del mundo. En los hechos, México ya es ahora mismo un estado mafioso en el que se han colapsado todas las instituciones del Estado moderno.

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