Capitalismo y economía criminal (Segunda parte)

Tras haber intentado una síntesis microscópica del extraordinario libro ‘Gomorra’ (2007) del escritor italiano Roberto Saviano, donde se pormenoriza el método de operación de la mafia napolitana conocida como la Camorra, ahora pretendo abordar las dos grandes conclusiones de Saviano frente a este fenómeno cultural: por una parte el surgimiento de una nueva generación que intenta enfrentar la vida con gran cantidad de riesgos, pero con satisfacciones inmediatas que le significan un éxito material de corto plazo y por otra los mecanismos de las redes criminales globales que han terminado por ser una expresión del capitalismo actual que detesta todo tipo de control y cuyo único objetivo es la utilidad inmediata.

Lo más funesto de este nuevo fenómeno del siglo 21 no ha sido su impacto en la economía, sino en la sociedad en general. Las redes del crimen global han creado una nueva cultura que deslumbra a la juventud actual, sobre todo a la que proviene de familias tradicionalmente pobres. Los osados criminales de las mafias se han convertido en héroes para una generación de jóvenes que encuentran muy difícil salir de la pobreza por los métodos tradicionales y piensan que jamás podrán disfrutar del placer del consumo y de la aventura sin ingresar a las bandas criminales.

Ahora mismo se extiende por todo el mundo Occidental una fascinación por los mafiosos. En un mundo que excluye a los pobres y donde el Estado va perdiendo legitimidad cada día, las fronteras entre la protesta política, la aventura y el crimen se van esfumando y no se encuentra un límite real entre la expresión criminal y la movilización política. Ya que ésta no es escuchada por el Estado y se nulifica a través de acciones policiales y de acciones mediáticas ilegales y perversas.

Para los jóvenes pobres no hay esperanza en la sociedad actual, la vida carece de sentido y su vida propia no tiene futuro alguno. Como saben que morirán pronto sólo cuenta el hoy, el consumo inmediato, la buena vida, el coche de  lujo, la ropa de marca y el placer sadista de provocar miedo con sus armas. Los criminales jóvenes viven entre el momento feliz del hoy y la percepción trágica de su corta vida. Por lo que intentan condensar su vida en pocos años de intensidad y goce donde violan las normas de vida y logran la sensación de poder que compensa la angustia de morir en cualquier momento. Surge con virulencia el slogan de los jóvenes mafiosos ‘Es mejor vivir 10 años como rey que 50 como buey’.

Desde un enfoque global, se observa que la economía criminal ha incrementado sus operaciones a nivel internacional en las últimas dos décadas, valiéndose del proceso de globalización económica, de las nuevas tecnologías de comunicación, particularmente la hipermedia y se ha conectado con la economía legal a través de complejos planes financieros y redes comerciales, mezclando indiscriminadamente los procesos legales con la corrupción y la violencia.

Aunque la operación de la mafia napolitana podría dar una idea muy clara de la globalización y la tecnificación de la economía criminal en Europa que describe minuciosamente Saviano en su libro ‘Gomorra’; otro ejemplo terrible del poder global de la economía global es el frente de guerra permanente en Afganistán, que disfrazado tras la lucha entre Rusia y Estados Unidos por los recursos energéticos de la región armenia, se esconde al principal productor de opio y heroína en el mundo, cuyas utilidades van a parar al sistema financiero mundial sin que ninguna autoridad internacional haya intentado detener sus operaciones.

Según el gobierno de la UE, los paraísos fiscales actuales mueven cerca de 12 mil millones de millones de dólares, casi equivalentes al PIB de los Estados Unidos, por lo que están íntimamente vinculados con la crisis mundial actual. Dice la UE que esa fue parte del dinero que desapareció a fines del 2008, sin que nadie sepa o quiera decir a donde fue a parar. Un caso fundamental en el inicio de la crisis actual fue la debacle de los dos fondos de riesgo más importantes en las islas Cayman  que trajeron consigo el hundimiento de Bears Stearns, construido totalmente con fondos de la economía criminal. Y lo mismo sucedió con otras empresas de la banca especulativa que se construyeron con dinero sucio y que desaparecieron sin que se realizara ninguna investigación.

Es obvio que todos estos especuladores con financiamiento de la economía criminal son ocultados por el Gobierno de los Estados Unidos, ya que los ingresos fiscales que produce la economía criminal – sin control alguno del Congreso – son los terceros en importancia entre los sectores más exitosos de la economía norteamericana.

Por la más simple explicación geopolítica, la influencia de la economía criminal de los Estados Unidos en México es mayor que en ningún otro país del mundo y es obvio que el Gobierno de los Estados Unidos haya exigido al de México realizar todo el trabajo sucio de persecución de los carteles para no realizarlo en los Estados Unidos, dónde verdaderamente está el cerebro financiero de esta monstruosa economía global criminal. Es ridículo que se utilice a la Armada mexicana para perseguir las ramificaciones menores de un imperio cuya arma fundamental es su enorme capital y cuyos dueños y administradores están en los Estados Unidos.

Durante los últimos 20 años ha habido un aumento enorme de la economía criminal en América, cuyos proveedores oficiales de cocaína y marihuana  están en países de Latinoamérica, con el liderazgo de México y Colombia. Esta decisión que viene de los años ochenta le ha permitido al crimen organizado de EUA controlar a su antojo el volumen y los precios del mercado internacional y doméstico, generando un estado de violencia que afecta a toda la sociedad de América, pero que aisla a los Estados Unidos, ya que la guerra sucia se hace fuera de casa.

No obstante que en todo el mundo se sabe que la economía criminal debe combatirse en los medios financieros, no sólo los gobiernos de Europa, que tienen sus propias mafias, sino los gobiernos de México y Colombia – que son los que realizan la guerra sucia – con mayor o menor apoyo de los Estados Unidos, intentan convertir este fenómeno en un problema de corrupción de funcionarios públicos, del sistema político y en particular de las fuerzas policiales nacionales.

Para poder combatir este gran problema se fundó hace unos años la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia encabezados por tres expresidentes: Zedillo de México, Cardoso de Brasil y Gaviria de Colombia, quiénes dicen buscar el planteamiento de nuevas políticas para estos tiempos en los que se han pisoteado los derechos humanos con el pretexto de perseguir a los criminales, creando de facto un Estado excepcional de derecho en varios países latinoamericanos, donde destacan México y Colombia.

La reacción de algunos líderes políticos, ya sea por ignorancia o por cinismo, como ha sido el caso de México, es la criminalización de la lucha política a través de la movilización social, haciendo extensiva la lucha contra la economía a los disidentes políticos. Ocultando al mismo tiempo su incapacidad para controlar la pobreza que ya supera el 50% de la población y especulando, sin fundamento alguno que es la pobreza la que impulsa el crecimiento de la economía criminal al enrolar jóvenes que buscan una salida fácil para una situación difícil.

Todo el gran espectro de la economía criminal, desde tráfico de drogas, falsificación de artículos de lujo, tráfico de personas, prostitución, piratería, etc. no sólo existe en los países ricos, sino que abarca a todas las naciones del mundo, con sistemas políticos y culturas totalmente diferentes, por lo que es necesario adecuar la política de cada país a su propia realidad.

En la UE consideran que el problema de esta economía se genera por su cercanía geográfica con Africa y la inmigración de algunas colonias del Caribe. En los Estados Unidos se le asocia con la enorme frontera con México, aun cuando la mayor producción se encuentra en Colombia, Bolivia y Perú y la mayor parte del consumo en su propio territorio.

El problema de fondo es si el actual Estado democrático puede coexistir con la economía criminal o si tendrá que reformarse estructuralmente generando un cambio de conceptos jurídicos, ideológicos y éticos que lleguen a conformar una nueva forma de Estado postmoderno.

One thought on “Capitalismo y economía criminal (Segunda parte)

  1. Paz

    La historia de la humanidad……la ceguera, la hipocresía, la pobreza provocada….todo un tema….ellos siempre piratas…pero se les va a hundir el barco….ya verás…..excelente ensayo…Paz

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