El Fin de la Clase Media

La muerte inesperada del gran escritor mexicano Carlos Fuentes nos trae a la mente las maravillosas palabras iniciales de su obra mas importante: La Región mas Transparente, que fue publicada en 1958, justo cuando todo el mundo Occidental, incluyendo a México, celebraba la consolidación de una naciente ‘clase media’, inédita en toda la larga historia del país mexicano y cuyo origen se ubicaba, según los dirigentes políticos en las consecuencias felices del prolongado periodo revolucionario, que había prohijado grandes inversiones estadounidenses con magníficos niveles de empleo a partir del año de 1945, cuando se dio por terminada la Segunda Guerra Mundial.

No obstante el reiterado discurso mesiánico de los dirigentes políticos mexicanos, la interesada apologética de los medios de comunicación masiva, además de la sincera alabanza del medio artístico, quienes tenían oportunidad de ver allende la frontera norte habían encontrado que el rápido crecimiento de la industria en México era debido a las grandes inversiones de empresarios estadounidenses, quienes buscaban mano de obra barata y una normatividad fiscal mucho más atractiva que en su País. Lo que realmente celebraba Carlos Fuentes en su famoso libro era el auge de los ‘baby boomers’ capitalinos, una docena de años después del fin de la Segunda Guerra.

Este periodo de la historia de México fue ampliamente explotado por la clase política posrevolucionaria, aunque en los hechos había permanecido totalmente al margen del fenómeno inusitado de crecimiento económico hasta que ‘de facto’ expiró el periodo de autonomía en la vida nacional que había otorgado el Tratado Calles – Morrow, firmado inicialmente en 1926 por el entonces presidente de México y Morrow quien era el representante del presidente norteamericano Hoover.

En esos tiempos del ‘milagro mexicano’ – desde 1934 hasta 1970 – México disfrutó de una autonomía casi total en su vida política y económica, ya que la nación norteamericana estaba inmersa en el momento clave de su desarrollo económico, cuando se generó el mayor ‘boom’ de una nación en todo el siglo 20. La realidad era que la juventud mexicana de esa época empezaba a imitar el estilo de vida de los ‘baby boomers’, desde sus deslumbrantes colores en las prendas de vestir, los bailes de ritmos acelerados y una version ‘naif’ del lujo y dispendio que ostentaban los sectores superiores de la también naciente clase media norteamericana.

El cine de Hollywood fue el principal elemento mediático que popularizó la gran hazaña de los Estados Unidos para salvar al mundo europeo de Hitler y Mussolini, reiterando sin cesar los truculentos eventos de la participación de las Fuerzas Armadas norteamericanas, sobre todo a partir del controvertido ataque a su base militar en Pearl Harbor, donde también se involucró al Imperio japonés.

Todos los países que habían sido dañados por la Segunda Gran Guerra reconocían en Estados Unidos a su héroe salvador y aceptaron, sin reservas, el famoso Plan Marshall, que les brindaba los medios de subsistencia, mientras reconstruían sus devastadas zonas urbanas y rurales apoyados por la fuerza mediática del cine de Hollywood. Este novísimo mecanismo de transmisión de poder funcionó a la perfección y la gran mayoría de las naciones del mundo Occidental reconocieron la acción liberadora de los Estados Unidos y les entregaron confiadamente sus mercados, sus territorios y el afecto de sus ciudadanos.

No obstante todo el supuesto orgullo nacionalista y la visión del ‘México Profundo’ impulsada por Lázaro Cárdenas, empezaron a derrumbarse en forma estrepitosa los mitos mesoamericanos, mientras las juventudes capitalina y regiomontana intentaban emular a sus héroes artísticos y deportivos. Al mismo tiempo se iniciaba la formación de institutos tecnológicos de educación superior y la cultura colectiva norteamericana se iba enseñoreando de los altos círculos de la surgente clase media mexicana.

Aunque Carlos Fuentes recreaba con talento los aspectos positivos de esta nueva realidad de la postguerra en la capital de México, no podía evitar el sufrimiento de sentir como se aniquilaban los últimos vestigios de la cultura colectiva mesoamericana y en cierta forma expresaba esa típica nostalgia sadomasoquista del mexicano en La Región mas Transparente.

Aunque se desconoce parcialmente la naturaleza de la obra literaria que escribía Fuentes en sus últimos días de vida, es muy probable que ya hubiese observado el actual proceso de la rápida desaparición de la clase media mexicana que celebró en la Región mas Transparente y estuviese relatando ‘la tragedia’ que según él no existía en los días del ‘milagro mexicano’, ya que como él dice en su novela en México toda tragedia se volvía “afrenta”. 


Los Indignados

Ahora mismo, cuando se vive dentro de un fenómeno social global en uno de sus momentos más críticos, resulta muy difícil diagnosticar sus verdaderos orígenes y sus posibles desenlaces, ya que sus síntomas aparentan ser diferentes en cada nación.

Por otra parte, los medios de información masiva, ya sea por falta de conocimiento o por tratar de solapar a sus patrocinadores, procuran tergiversar los hechos. Esta situación se originó en Wall Street y se difundió por todo el mundo Occidental, desde América, hasta la ruta petrolífera del Gran Medio Oriente, el Sudeste Asiático, Corea, Japón y Australia.

Desde que se inició la declinación de las grandes empresas industriales en los ‘ochentas’ todas las prestaciones y servicios sociales alcanzados por las crecientes ‘clases medias’ y la permeabilidad de la sociedad empezaron a colapsarse y a generar una corriente inversa, con despidos de los empleados de mayor edad e ingresos (downsizing) y con la contratación indirecta, temporal y sin responsabilidades legales de los empresarios (outsourcing), cuando eran requeridos nuevos empleados.

De forma simultánea a la declinación de la industria, tanto los Estados Unidos, como algunos de sus países aliados de Europa y del Medio Oriente, iniciaron movilizaciones de sus tropas y de sus ejércitos de mercenarios hacia diversas regiones del planeta, siempre alejadas de los Estados Unidos con diferentes pretextos, hasta que finalmente lo hicieron en total desacato a la normatividad que ellos mismos establecieron en la ONU cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Estas operaciones cruentas e ilegales intentaban generar grandes ingresos al Estado norteamericano, mediante la venta de armas, energéticos y el nuevo gran negocio de la renta de mercenarios y de servidores de alimentación, servicios de salud y de empleados domésticos que son contratados por el Pentágono con cargo al erario nacional.

Toda esta serie de infamias y tropelías planeadas por el Pentágono y con la cooperación de sus socios condujo al mundo Occidental a considerar que la industria bélica era mucho más rentable que la industria productiva, hasta que descubrieron, al final del mandato de Bush Jr. que su nación estaba en bancarrota y sólo se habían beneficiado los grandes magnates del petróleo, los industriales de la guerra y obviamente, las grandes corporaciones financieras trasnacionales que otorgaban préstamos instantáneos en forma indiscriminada y sin ninguna regulación a cualquier institución pública o privada desde 1999, cuando Clinton derogó la única ley (Glass Steagall) que establecía una especie de límite, similar al encaje legal de la banca de ahorro.

Fue precisamente la venta sin control alguno de las hipotecas de las dos más grandes inmobiliarias del sector público estadounidense, las que ocasionaron el inicio de la gran crisis financiera del 2008, ya que el Gobierno tuvo que utilizar al dinero público para rescatarlas y lo mismo tuvo que hacer, posteriormente con las principales corporaciones financieras especulativas, con gran número de grandes empresarios y aún con bancos e instituciones de crédito que funcionaban con el dinero de los ahorradores.

Esta nueva versión del capitalismo salvaje ha sido transferida con gran éxito a la mayoría de las naciones del mundo Occidental bajo la tutela de Norteamérica, ya que significa un aumento indeterminado en la capacidad de endeudamiento de los Estados sin riesgo alguno para los dirigentes políticos hasta que no se establezca una normatividad  internacional para el capital especulativo. Como esto depende de los jefes políticos de las grandes naciones, los gobernantes se concretan a sonreír y a señalar con sorna que el dinero de los ahorradores está garantizado, aún cuando se encuentre en sus cuentas personales ocultas en los paraísos fiscales más inexpugnables.

Las consecuencias visibles de este fenómeno social sin precedentes han sido la precarización de las clases medias, la disminución del grado de escolaridad en la mayoría de los países, más la lenta, pero continua desaparición  del sistema familiar cristiano que se apoya en los criterios religiosos y en la normatividad legal del matrimonio cristiano, creando una nueva sociedad con nuevos paradigmas, cada día más lejana de su versión original, cuyos conceptos principales habían sido inspirados por un taumaturgo cuya mitología personal era la de experimentar el sufrimiento para poder salvar a un pueblo (Israel) que pensaba y actuaba en forma opuesta a la suya.

El resumen de esta patética realidad del mundo actual es que ha desaparecido la función básica del trabajador de la sociedad industrial y de servicios, asimismo, el viejo capitalismo productivo ha sido desplazado por el especulativo y ya no existe quién pueda garantizar la sobrevivencia y mucho menos el futuro de la gran ‘clase media’ que durante la etapa de la sociedad industrial fue el apoyo fundamental para que el ser humano intentase vivir en paz y al margen de la esclavitud.

Esta terrible situación del mundo Occidental se ha expresado con diferentes acciones de protesta, mientras conducen al fortalecimiento del Estado Policial y al dominio total de la aristocracia financiera. Desde las rebeliones norteamericanas de ‘Occupy Wall Street’, las manifestaciones pacíficas de ‘los indignados’ en toda Europa, hasta la ‘primavera islámica’ que arrasa las dictaduras en el Gran Medio Oriente y las insurrecciones contra los emperadores de China y Rusia.

El desenlace final de este gran cambio social nadie puede conocerlo ahora, pero es un hecho que la etapa del capitalismo atroz está en sus momentos finales.

Encuestas y debates electorales

Esta breve historia ilustra los orígenes y condiciones bajo las cuales se llevó a cabo en 1994 el primer debate oficial entre candidatos presidenciales en México que fue televisado en todo el país. Aunque al iniciar el debate las encuestas señalaban un equilibrio entre el PRI y el PRD, con el PAN en un tercer lugar, la astucia y la magnífica retórica de Diego Fernández le llevó a ser el triunfador absoluto, transfiriendo gran parte de los votos de Cárdenas hacia el PAN, quién a su vez los entregó a Zedillo durante los procesos electorales, ya que existía un previo acuerdo en ese sentido entre Salinas y Diego Fernández.

Al iniciarse las campañas para la continuidad de ese acuerdo entre el PRI y el PAN en el año 2000, significaría que el sucesor de Zedillo tendría que ser un panista, por lo que gran parte del financiamiento de la campaña de Fox provino de los monopolios nacionales en el sector agropecuario, muchas de las cuales tenían su base en el extranjero, de otras empresas transnacionales y del emergente duopolio televisivo de Televisa y Televisión Azteca. Aunque el PRI participaba con Labastida, un político de la vieja guardia, el manejo adecuado de la publicidad televisiva de los asesores electorales de Fox, más el primitivo manejo de la campaña de Cárdenas y el hara-kiri que se hizo Labastida en el debate oficial al quejarse en público que Fox lo había acusado de ser ‘joto’, propiciaron un triunfo inesperado del PAN y la intervención desaforada del duopolio televisivo en las siguientes campañas electorales.

En los procesos electorales del 2006 – 2012, tras una sucia lucha hacia el interior del PAN y del PRI por la designación de sus candidatos presidenciales, la facción más reaccionaría del PAN logró imponer a Calderón, mientras que el PRI compitió con Madrazo, un candidato cuyas pillerías y mentiras lo tenían atrapado. Mientras tanto, López Obrador, el candidato de la izquierda, era quién parecía destinado a ganar la contienda, con una gran cantidad de simpatizadores en toda la república y sin cuestionamiento para ser el candidato de todos los partidos de la izquierda.

Tras una ilegal campaña sucia contra López Obrador, conducida por el duopolio televisivo mexicano, además de la justificada negación de López Obrador a participar en el debate oficial, al final de las campañas, los encuestadores profesionales, aún los patrocinados por los poderes fácticos nacionales, sólo habían logrado predecir un empate entre Calderón y López Obrador con un ligero margen a favor de este último de poco más de medio punto porcentual.

No obstante, Calderón, quien era el candidato del PAN, hizo un pacto en los últimos días de la contienda con la malvada lideresa de los maestros mexicanos, Elba Esther Gordillo, quién facilitó su caterva de mapaches electorales pagada por los impuestos de los mexicanos para realizar un enorme fraude de más de medio millón de votos en el Estado de Nuevo León, con la anuencia del gobernador en funciones, Natividad González Parás y los representantes regionales del IFE que eran encabezados por un individuo llamado Roberto Villarreal Roel, quién siempre había sido empleado al servicio de González Parás.

En las presentes campañas presidenciales para el período 2012 – 2018, a sólo unos días del evento oficial del debate entre los diferentes candidatos a la presidencia, las nueve encuestadoras profesionales de México que son reconocidas en los Estados Unidos ofrecen un panorama similar, donde el candidato del duopolio televisivo Peña Nieto supera por más una docena de puntos, tanto a la candidata panista Vásquez Mota, como a López Obrador, quien es líder único de las izquierdas mexicanas. No obstante, en esta ocasión, la excesiva rigidez y las acotaciones que existen en el diseño del debate del IFE, más su difusión controlada por el duopolio televisivo, no es lógico esperar un cambio notable en los números de las empresas encuestadoras, que evidentemente obedecen a las indicaciones de sus principales clientes que son las empresas televisivas.

Aún cuando las empresas que generan las encuestas, el duopolio televisivo que implementa la publicidad de los candidatos, la innegable influencia de los grandes grupos empresariales más poderosos y la gran fuerza política que impone la nación norteamericana parecen favorecer a los candidatos del centro y la derecha, subsiste una gran posibilidad de que la incapacidad y los excesos de poder ejercidos por los presidentes del PAN y del PRI durante más de 80 años puedan propiciar un gran movimiento ciudadano de las mayoritarias clases sociales en condiciones de pobreza y se lleve a cabo un fenómeno social similar al que ha ocurrido en Brasil y en varias naciones del Cono Sur Latinoamericano.

Es obvio que la fuerza del imperio norteamericano ha menguado en el mundo y que muchos de los empresarios líderes de la industria mexicana han huido con sus riquezas hacia otras naciones del mundo o hacia paraísos fiscales, pero la nación mexicana siempre ha estado dominada por personas que provienen de otras latitudes y cuyo color de piel y rasgos faciales demuestran que no han sido víctimas del mestizaje. Por otra parte, de las campañas televisivas actuales, sólo la de Peña Nieto parece estar sancionada por las empresas que aplican la resonancia magnética nuclear en la evaluación de sus eventos publicitarios con la imagen de un hombre blanco y guapo donde no existe nada detrás de su bella imagen.

 

 

Calderón y Pidiregas

Con la cercanía del fin del gobierno de Calderón y con los procesos electorales federales a la vuelta de la esquina, convendría conocer, aunque sólo sea en la superficie, los grandes errores en la conducción del país mexicano, no sólo del Jefe del Ejecutivo, sino de los ineptos representantes ciudadanos en el Congreso de la Unión, quienes han sido incapaces de detectar y detener la infinidad de rapacerías que ha realizado Calderón en el campo del manejo del erario público.

El régimen fiscal de Pemex.- Según información proporcionado por la filial de Petróleos Mexicanos conocida como ‘Pemex Exploración y Producción’ (PEP) publicada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) durante el pasado mes de febrero, la mencionada paraestatal mexicana ha tenido una carga tributaria del 58.8% de sus ventas en el 2007 y de 56% en el 2011 que se han derivado de los altos precios del ‘crudo mexicano’ que permiten aplicar un sobreprecio a Hacienda como parte del régimen especial que se estableció para Pemex, cuando el precio de venta de su crudo supera al fijado por Hacienda.

En el 2011 el precio de venta del crudo estipulado por Hacienda fue de 64.3 dólares por barril y el precio de venta real superó los 100 dólares. Por lo que es obvia la urgencia de modificar el actual régimen de Pemex, debido a que se desincentivan tanto la producción, como las demás operaciones hacia el interior de la paraestatal y por lo tanto se propicia la reducción de inversiones, ya que nadie desea invertir en una empresa que mientras más gana, más pierde el inversionista.

Según el reporte de John S. Harold, miembro del Consejo de Administración de la PEP, en el que se consignan datos hasta el 2010, Pemex es la empresa petrolera en el mundo que tuvo los mayores cargos tributarios. En segundo lugar está la empresa noruega Statoil Hydro, con el 41% de los impuestos pagados a su gobierno por concepto de ventas. Las empresas estadounidenses Chevron, Exxon y Conoco pagaron en el 2010 impuestos sobre ventas a su gobierno del 28%, el 27.7% y del 18% respectivamente. La empresa francesa Total pagó el 30% de impuestos sobre sus ventas en el 2010, mientras que la holandesa Royal Dutch Shell pagó el 26.4 en el mismo año de 2010. Finalmente, la empresa inglesa British Petroleum pagó 18.1 % de impuestos sobre ventas en el mismo año de referencia.

Estudio Prospectivo al 2026.- El pasado mes de febrero, la Secretaría de Energía envió al Congreso un documento denominado ‘Estrategia Nacional de Energía’ (ENE) con una estudio prospectivo hasta el 2026. En este documento se menciona un incremento de 20% en la producción petrolera, hasta llegar a 3.35 millones de barriles de petróleo diarios y un plan para producir hasta el 35% de la energía eléctrica con energéticos limpios.

El estudio prospectivo de la ENE tiene tres ejes fundamentales: eficiencia económica y productiva, seguridad energética y sustentabilidad ambiental. Plantea siete objetivos con 8 elementos transversales, a los que se añade la novedad de dos escenarios: uno inercial y otro ideal que deberían ser ratificados por el Congreso de la Unión en un plazo no mayor de 30 días hábiles.

Se contempla la construcción de dos plantas más en 15 años en un escenario ideal y al menos dos reactores más en Laguna Verde. Respecto al gas se plantea un meta de 8958 millones de pies cúbicos por día, con una meta ideal de 11472 con la inclusión del gas ‘shale’. Por último se plantea una taza de restitución de reservas petroleras del 110%, bajar las pérdidas de electricidad del 11 al 8%; aumentar 152% la producción petroquímica nacional y pasar del 1% al 15% en el ahorro de electricidad.

Es obvio que los 30 días hábiles para que el Congreso aprobase este plan ya han concluido y no existe ninguna información sobre las decisiones de los representantes políticos oficiales, ya que sus intereses no incluyen asuntos fuera de su ámbito personal, o del organismo político o grupo empresarial al que pertenecen.

Las manipulaciones de Calderón.- Debido a que la contratación de deuda no alcanza para pagar la deuda ya existente, a Calderón se le ocurrió hipotecar el grueso de la facturación del crudo exportado hasta el año 2018, a fin de garantizar el pago de una deuda en moneda extranjera que había sido contratado por una filial que Pemex creó en las Islas Caimán, donde ninguna autoridad mexicana tiene jurisdicción para investigar.

Por órdenes directas de Calderón y sin autorización del Congreso, siete de cada diez dólares de las facturas de venta de petróleo a extranjeros serán utilizados para finiquitar dicho adeudo, desde febrero del 2012 hasta el año 2026. De modo, que ante la indiferencia o virtual apoyo del Congreso, el Jefe del Ejecutivo implementa modificaciones a la normatividad jurídica que lo liberan de cualquier tipo de responsabilidad penal en el futuro. Ya en el reporte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) del pasado febrero, Calderón modificó la normatividad de Pemex, liberándolo de cualquier nexo con el Estado y dándole la misma autonomía que al IMSS y al ISSSTE.

Calderón hace lo que quiere, sin control alguno, en detrimento de la nación y sin consecuencias legales. Por su cuenta ha desaparecido una gran parte del ingreso que se tenía garantizado para el erario público, debido a que otorgó en garantía de un adeudo reclamado un monto muchas veces mayor (190 veces), manejando a su antojo y conveniencia un mecanismo de financiamiento privado de obra pública.

Quizá debido a que las acciones del crimen organizado han desviado toda la atención de los medios y de las autoridades, Calderón hace y deshace a discreción, aunque tarde o temprano todas estas arbitrariedades e ilegalidades tendrán que salir a flote, como sucede ahora con el documento de la Auditoría Superior de la Federación que denuncia los excesos de Calderón en el uso de la facturación al extranjero de Pemex.

Conclusiones.- Los Pidiregas se han convertido en una especie de tarjeta de crédito sin límite (con enormes intereses) que el Gobierno Federal ha utilizado en forma irresponsable e ilegal. Al grado que las finanzas de Pemex ya no alcanzan para atender las exigencias fiscales y cubrir los intereses derivados de la que había sido considerada como la ‘solución definitiva’ al financiamiento del Estado.

Actualmente, el pasivo de Pemex consecuencia de los proyectos Pidiregas, son financiados con deuda proveniente de los mercados de capital y asciende a casi 2.2 billones de pesos mexicanos. Si se considera una paridad de 12 pesos por dólar, la deuda actual asciende a 183 mil millones de dólares que es prácticamente equivalente a la deuda pública total de 182 mil millones de dólares; en la que se incluyen cerca de 75 mil millones de la deuda del sector privado que garantiza el Gobierno mexicano.

Es obvio que la deuda de Pidiregas forma parte de la deuda pública de México aunque haya sido disfrazada de un fideicomiso operado por empresas transnacionales, lo cierto es que también está garantizada por el Gobierno mexicano y paga mucho mayores intereses que la deuda pública oficialmente reconocida.

Es por esta razón que Gabriel Reyes, el presidente de Transparencia Nacional califica los proyectos de Pidiregas como ‘uno de los más grandes fracasos’ que Zedillo heredó a las administraciones panistas. Luego dice que ‘Es un gran error, pero hay que partir del primer error: el Master Trust y todos los fideicomisos, más todas las emisiones, son actos de instituciones paraestatales y son actos públicos regidos por la Ley General de Deuda Pública que deben ser auditados por el Congreso.’

En resumen, no deben utilizarse vehículos financieros en el extranjero para darle la vuelta a la contratación mediante licitaciones públicas y a las regulaciones presupuestarias. Dichos supuestos fideicomisos deliberados solo han servido para engañar a los ciudadanos y confundir a las pocas autoridades legislativas y judiciales que aún son autónomas.

No obstante, la magnitud de este enorme fraude que liquida para siempre a Pemex, deja hipotecado al País por varias décadas y crea un ámbito de impunidad para los futuros dirigentes, ni siquiera es mencionado tangencialmente en las campañas de los aspirantes a suceder a Calderón, ni por quienes pretenden ser miembros del Congreso de la Unión en el próximo sexenio.

 

La transmisión del poder, México 2012

 

Según el sociólogo francés Régis Debray, el ser humano es la única especie animal capaz de transmitir hacia el futuro, de modo que sus vivencias, creencias e ideas no desaparezcan con la vida física de las personas. Asimismo, el ser humano ha podido edificar una cultura con la suma de conocimientos acumulados y transmitidos desde su emergencia prehistórica. El propósito fundamental del ‘mediólogo’ es tratar de convertir la transmisión en un discurso positivo, sin crear polémica ni convertirlo en una profecía.

Desde esta visión analítica de la ‘mediología’, los primeros monumentos y ritos funerarios, más todas las prácticas derivadas son testimonio de un tenaz deseo de perdurar en la especie humana. Al iniciarse este proceso natural simbólico de transmisión sólo existía el megalito, y aún no surgía la escritura. Según Debray, lo simbólico es todo aquello que sirve de nexo entre un individuo y otro, al mismo tiempo que enlaza una realidad visible con otra invisible.

El término ‘comunicación’ nació en Francia en el siglo XIV con el traductor de Aristóteles, Nicolás Oresme. El primer medio fue la escritura, el segundo el lenguaje natural, luego el papel y la memoria. Según los trabajos antropológicos realizados por Jack Godoy y los historiadores del mundo antiguo, Pierre Vidal Naquet, Marcel Dettiene y Walter Ong; de la palabra escrita se han derivado los principales elementos de la cultura humana: desde la capacidad de abstracción, la edad universal, el razonamiento lógico y la historia, hasta la geografía, el espíritu crítico y la democracia.

Con estos elementos fundamentales, Debray hace un análisis histórico del fenómeno de la transmisión cultural, según el medio tecnológico utilizado. El origen y primer período de la historia ha sido comunicado y transmitido a través de la escritura, cuando la palabra seguía siendo el principal medio tecnológico de comunicación y transmisión. Luego surge el período de la palabra impresa, iniciada con la invención de la imprenta, donde muchos libros sustituyen al ‘libro único’ donde además de los conocimientos se divulgan también los mitos.

Al final viene el período actual que Debray denomina de la ‘videoesfera’, donde domina el medio de la imagen – sonido, inaugurado con el electrón y que ahora cambia al ‘byte’. Esta última etapa es ubicada por Debray en el año 2000, cuando empezaron a funcionar masivamente las redes electrónicas y surgía un nuevo medio de comunicación y transmisión de la cultura. Los cambios de una etapa de transmisión a otra se realizan al surgir nuevas tecnologías de comunicación, al mismo tiempo que se realizan cambios importantes en la estructura de la sociedad y por ende de quiénes administran el status social.

Según el novísimo estudio de transmisión cultural de Debray, un sistema técnico traduce las compatibilidades internas de cada época al equipamiento de las sociedad, sin tomar en cuenta las fronteras, mientras un sistema cultural asegura, hacia el interior de una sociedad determinada, los lazos de unión o solidaridades existentes entre su pasado y su presente. Aunque se sabe que los poderes políticos del Estado ya no influyen en los hechos reales, subsiste una tendencia a menospreciar la técnica y a soslayar el hecho fundamental de que la tecnología ocupa cada día un espacio más amplio con una duración más breve.

El mundo técnico no tiene fronteras y puede homogenizar los procedimientos y los espacios por etapas, además de representar el ámbito real del progreso en la sociedad. Desde el año 2000, los principales eventos de transmisión de poder y de cultura se empezaron a realizar mediante la manipulación de los mensajes en las redes sociales de internet.

Desde la desaparición del socialismo real en los años ochentas y careciendo de un enemigo visible para el mundo Occidental, el Pentágono inventó la existencia de un peligroso enemigo en la persona del dictador iraquí Sadam Hussein, con lo que se justisficó el derroche brutal del Tesoro de los Estados Unidos en una gran mentira que había sido creada por el medio televisivo norteamericano bajo la supervisión de la nueva administración del Pentágono donde se habían unificado el espionaje y los militares. A final de cuentas, no había ninguna amenaza bélica o nuclear, sino el propósito del Imperio de continuar su jugosa empresa de la guerra en el extranjero de la que han vivido desde principios del siglo XX.

Al comprobarse que todo ese derroche sólo había sido un mecanismo de enriquecimiento de los dueños de la industria bélica y de energéticos, los dueños de los poderes fácticos en el mundo sólo desaparecieron a ese personaje que se había forjado en el medio televisivo; mientras crearon otro villano, ahora con la tecnología de ‘internet’. Un nuevo líder del supuesto terrorismo internacional con base en el Islam en la persona de Osama bin Laden, cuyos antecesores y él mismo habían sido miembros de la familia petrolera de los Bush y cuyas andanzas y cruento final jamás se conocieron a ciencia cierta, sino por medio de informaciones sesgadas de la inteligencia norteamericana eventualmente publicadas en ‘Internet’.

A partir de que surgió la etapa de transmisión de cultura y poder mediante la hipermedia, hubo infinidad de grandes eventos en el mundo que fueron manipulados por esa nueva tecnología cultural, desde las elecciones presidenciales en España, en los Estados Unidos, en Francia, en Inglaterra y otros fenómenos sociales inexplicables como la ‘primavera islámica’, los movimientos sociales en China y la defenestración de los dictadores en la ruta del Gran Medio Oriente, desde Marruecos, Túnez y Libia, pasando por las naciones de la península arábiga y la continuación de esa ruta por el Océano Indico hasta las regiones del Sudeste Asiático. Sin que los poderes del Estado tuviesen que realizar los grandes gastos mediáticos que exigía la transmisión por televisión.

Este mismo fenómeno de transmisión actual se presenta de manera muy interesante para la sucesión presidencial de México, donde las diferentes facciones de la familia política mexicana utilizan la misma tecnología obsoleta de la televisión para transmitir sus respectivos mensajes: mientras Peña Nieto busca votos a través de seducir con su imagen de persona joven y guapa en diversos espacios nacionales, la señora Vásquez Mota, con la imagen de una mestiza petulante que no tiene la menor idea de los temas que aborda y el representante de la izquierda, López Obrador, quién sin tener detrás de sí a una firma actualizada en consejería electoral, recurre a la también obsoleta tecnología de transmisión de las ideas a través de la palabra oral.

A sólo tres meses de las elecciones presidenciales de México podría pensarse que quiénes piensan tener el control de la transmisión de poderes mediante la fuerza del duopolio televisivo, de los malvados líderes políticos Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo y la fuerza financiera de la media docena de monopolios mexicanos pueden tener sorpresas muy desagradables, ya que existe una alta posibilidad de que surja una tecnología de transmisión cultural más moderna y derrumbe los frágiles castillos construidos por el medio televisivo.

En un momento crítico donde el poder del Estado se tambalea en medio de la emergencia brutal de una economía criminal que ha ido ganando espacios día con día y transmite, con medios más eficientes que los poderes fácticos actuales, el próximo control total de la nación mexicana.

 

 

 

El gran fraude oculto de Pidiregas

Según investigaciones publicadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en marzo del 2011, se encontró que el Gobierno de Calderón comprometió una gran parte de los ingresos petroleros, en una proporción desmesurada que supera varias veces el monto total de la deuda de Pemex.

La ASF encontró que en el 2009, la administración de Pemex aceptó dejar en garantía 7 de cada 10 dólares de facturación por ventas al exterior de petróleo crudo de los tipos Maya y Altamira para garantizar el pago de una deuda en moneda extranjera que fue contratada por una filial que Pemex constituyó en el paraíso fiscal de las Islas Caimán en el Caribe, donde ninguna autoridad mexicana tiene jurisdicción para investigar.

Según la Auditoría Superior de la Federación, conforme a lo dispuesto por el Congreso de la Unión en la Reforma Petrolera del 2008, Pemex asumió como deuda pública directa la que provenía de sus vehículos financieros externos: Pemex Project Funding Master Trust por 55 mil 198.3 millones de dólares y la del Fideicomiso F-163 por 118 mil 577.7 millones de pesos que utilizó para su financiamiento en los proyectos de Pidiregas.

Los ‘proyectos de inversión de impacto diferido en el registro del gasto’ (Pidiregas) son un mecanismo creado por Ernesto Zedillo a finales de su gobierno en el año 2000. A través de ellos, Pemex y la CFE contrataron deuda en moneda extranjera y nacional con empresas privadas para financiar proyectos que supuestamente no podían realizarse con recursos propios.

En la reforma petrolera del 2008 se acordó que el saldo de los Pidiregas que se registraba como deuda de las paraestatales mencionadas se contabilizaría en el futuro como deuda pública. Hacia marzo del 2010, que fue la última fecha en que se publicó el pasivo de Pidiregas en Pemex se señalaba una cifra de 1 billón 360 mil millones de pesos y en la CFE de 250 mil millones de pesos.

Durante el 2009 también se habían añadido a la deuda pública los bonos que contrató Pemex por 5 mil millones de dólares, mediante el vehículo financiero externo conocido como Pemex Finance para iniciar el financiamiento de proyectos Pidiregas y cuyo saldo al 2009 fue de 893.3 millones de dólares que se continuaría pagando hasta el 2018.

Según la misma Auditoría Superior de la Federación, el mecanismo establecido para el pago de intereses de esa deuda de 893.3 millones de dólares obliga a Pemex a entregar a un tercero el 71.9% de la facturación de las ventas al exterior de los crudos Maya y Altamira, que son del orden de 18 mil 951 millones de dólares. Y podrían alcanzar un monto de 170 mil 561 millones de dólares hacia el 2018, con el fin de que en la cobranza de esa cartera se cubran las amortizaciones de la deuda y sus intereses, mientras el remanente se devuelva a Pemex.

El total de esas cifras significa que Pemex estaría ofreciendo una garantía equivalente a 190 veces el saldo de la deuda pendiente de pago.

Para esconder estas terribles irregularidades Pemex creó una diversidad de vehículos financieros, preferentemente internacionales entre los que destacan: Pemex Proyect Funding Master Trust en Delaware, EUA; Pemex Finance, Ltd, con domicilio en las Islas Caimán; RepCon Lux, en Luxemburgo y el Fideicomiso F/163 con domicilio en la Cd. de México.

Un ejemplo que ilustra con claridad la forma de operar de estos vehículos financieros internacionales es el que presenta la auditoría 569 que evalúa el impacto financiero del arrendamiento con opción a compra de la Unidad Flotante de Producción, Almacenamiento y Descarga (FPSO) en el proyecto de inversión integral Ku-Maloo-Zaap-Pidiregas, donde Pemex Exploración y Producción pagó 927 millones 617 mil dólares más el monto original del contrato de 207 millones 75 mil dólares. Según la ASF, el incremento global en el precio de ese contrato en particular fue de 448%.

Quizá con el propósito de obtener una protección legal para el futuro, el Gobierno de Calderón publicó en abril del 2011 un ‘Balance Fiscal’ a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, donde se reclasifica en cuatro nuevos grupos el manejo del presupuesto federal, dando una libertad absoluta para su control presupuestario tanto a Pemex, como a la CFE.

En un primer grupo se clasifica a los Tres Poderes de la Unión, al IFE y a la CNDH; luego está un grupo que abarca a la Administración Pública Centralizada y el INEGI; a continuación se señalan a los organismos y a las empresas de control presupuestario directo donde están Pemex, CFE, IMSS, el ISSTE  y por último los Organismos de Control Presupuestario Indirecto, donde destacan Agrossemex, el Banco de Comercio Exterior, el Banco de Ahorro Nacional y Servicios (Bansefi) el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras), la Nacional Financiera (Nafin) y la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF). En ese mismo grupo están los organismos no financieros como Notimex, la Casa de la Moneda, el Pronóstico para la Asistencia Pública, la Administración Portuaria y el Servicio Postal Mexicano.

El hecho insólito es que no existe ninguna nación del mundo que permita a sus empresas paraestatales decidir en todos los asuntos administrativos y financieros, particularmente en esa forma tan absurda de diferir los pagos de amortizaciones financieras e intereses, cuando la realidad del mundo actual es que los intereses financieros actuales son ínfimos y el País cuenta con abundantes reservas internacionales para acabar con la deuda de Pidiregas y sus demás pasivos financieros con el Banco Mundial para invertir en la infraestructura nacional, tal como lo han estado haciendo las naciones, como Brasil, que han logrado quitarse la dominación financiera que ejercen los Estados Unidos.

Sólo con los intereses que mensualmente generan los crecientes pasivos de Pidiregas se podrían generar obras de infraestructura en México que podrían dar ocupación a varios millones de mexicanos que actualmente están a la merced de los variados carteles de la economía criminal. En lugar de haber aplicado casi toda la renta petrolera a la inútil burocracia y al pago de renta a empresas privadas e instituciones financieras de los Estados Unidos el próximo presidente de México debería conocer esta situación tan funesta y desaparecer de una vez por todas esa espada de Damocles que determina el fracaso permanente de la economía mexicana durante las tres últimas décadas y no genera obras de infraestructura como carreteras, aeropuertos, obras hidráulicas, plantas de energía eólica, ferrocarriles de carga y transporte de pasajeros, además todas las nuevas tecnologías urbanas y rurales autosustentables que ya existen en los países que son capaces de administrar por sí mismos sus ingresos fiscales.

Aún en medio de la crisis financiera mundial actual, México podría crecer desmesuradamente si sus dirigentes políticos no fuesen cobardes y buscaran el beneficio de los mexicanos en lugar de atender a las demandas de los poderes fácticos nacionales e internacionales.

 

 

 

La sucesión presidencial en México

El Milagro de América. Desde que terminó la violencia de la Revolución Mexicana y Calles fundó el primer organismo político institucional, la creencia generalizada de la mayoría de los mexicanos ha sido la de soñar en un cambio radical de la vida política y económica del País en cada sucesión presidencial. En cierta medida esa típica utopía del pueblo mexicano se había realizado desde el tratado Calles- Morrow en 1926 hasta el final del sexenio de Díaz Ordaz en 1970. Aun cuando los cambios no habían sido substanciales, era un hecho que la nación mexicana había experimentado un permanente desarrollo en el sistema político de incipiente democracia y había existido un alto grado de permeabilidad social que le había valido el honroso título de El Milagro de América.

En los hechos, México había logrado un alto grado de alfabetización en su población, el desarrollo del sistema de salud pública había controlado las pandemias más comunes, el índice de ingresos per cápita había permitido la formación de una sólida clase media y la proliferación de Universidades y de escuelas tecnológicas publicas iban generando una nación con grandes aspiraciones dentro del concierto general de las naciones.

Hegemonía del Imperio. A partir de 1970 durante el gobierno de Luis Echeverría, la situación geopolítica del País empezó a modificarse de forma paulatina por la intervención directa de los Estados Unidos en los asuntos internos de México que incluían importantes decisiones en materia de aplicación de los ingresos tributarios, desde la cancelación de inversiones en infraestructura, aplicaciones en gasto social, programas de educación, salud pública, seguridad, deuda pública, tarifas arancelarias y en general toda la operación del Gobierno Federal.

En esa década de los setentas, los Estados Unidos habían alcanzado el apogeo en su poder bélico y económico, por lo que pretendían imponer su visión del mundo a todas las naciones del mundo, inspirados en su absurdo mito francmasónico del Destino Manifiesto donde se reconocía su poder omnímodo y su capacidad de dictar el futuro de la Humanidad. Esta situación se apoyaba además en la existencia de un enemigo real que era la Unión Soviética cuyos dirigentes de esa época se atrevieron a desafiarlos.

Aun cuando Echeverría, López Portillo y De Lamadrid pretendieron conservar la autonomía de México utilizando diferentes recursos, el control de Washington iba aumentado día con día hasta que llegó Carlos Salinas a la presidencia y el dominio norteamericano se hizo del conocimiento público internacional. Este funesto dirigente político contribuyó en gran medida para que la subordinación al país norteamericano estuviese sustentada en una normatividad entre tres naciones y el dominio se convirtiese en un hecho legitimo dentro del Derecho Internacional.

El acuerdo tripartita denominado Tratado de Libre Comercio, de México, los Estados Unidos y Canadá solo fue una formula seudo legal de subordinación a los Estados Unidos, para que las industrias manufactureras norteamericanas que no eran competitivas en su País viniesen a México bajo condiciones tributarias, laborales y de regulación ecológica que las hiciesen competitivas. Asimismo se encontraba un mercado perfecto por su cercanía geográfica, para todos los productos alimenticios y fármacos “off grade” que habían sido prohibidos para su consumo en los Estados Unidos por la Federal Drug Administration y se obtenían los espacios físicos en el territorio mexicano para almacenar, sin regulaciones sanitarias, los enormes desechos tóxicos de la industria bélica, de energéticos, de productos químicos y de producción de diferentes formas de energía.

A manera de una burla sarcástica, en 1984 publicó de forma global el contenido de un supuesto decálogo de medidas económicas, financieras y políticas que fue denominado “Consenso de Washington”, en el que no hubo otra opinión que la del gobierno de Washington y de hecho era una copia textual de un artículo desarrollado por un maestro de economía norteamericano que estaba fuera del presupuesto de Washington. Ahí se confirmaban todas las medidas restrictivas que imponía Washington a todas las naciones que por alguna razón se sintiesen asociadas o subordinadas a los Estados Unidos. Por su cercanía geografía, el país mexicano ha sido y será el último en desvincularse de esa imposición, aun cuando ya lo hayan logrado muchos países de menor poder económico, pero con dirigentes inteligentes y patriotas que han buscado formas alternativas de financiamiento para sus Estados fuera del control de los Estados Unidos.

La Nueva Clase Política Mexicana. Hacia fines de los años setentas ya existía una gran cantidad de técnicos y administradores que habían cursado sus estudios superiores en universidades estadounidenses, por lo que su concepción del mundo les señalaba una total subordinación a las ideologías y conceptos sobre la economía, los principios de salud pública, de seguridad social, de derechos humanos, de normatividades ecológicas y en todos los aspectos de la estructura familiar y social. Pero quizá lo más importante de todo fueron los hechos derivados de los primeros años de educación escolar, durante los cuales, no solo se distorsionaron los principios éticos que señalan el orden pacifico como la mejor forma de vivir, sino que la violencia a través de la guerra se estableció como fórmula óptima de subsistencia, se falsearon los hechos fundamentales de la Historia Universal, de las principales instituciones globales y en particular se modificaron totalmente los graves acontecimientos de la invasión de México por los norteamericanos, ocultando los motivos reales y convirtiendo el terrible despojo de territorio mexicano en un acuerdo entre dirigentes políticos por una insignificante suma de dinero.

Las Consecuencias Reales del Dominio. Se reflejaron primordialmente en la baja en el desarrollo económico y la pérdida total de la permeabilidad social. De mantener un ritmo de crecimiento del PIB del 4 al 5% anual entre 1934 y 1970, la economía mexicana solo ha crecido un promedio de 1% anual desde los setentas hasta la fecha. Esto ha generado una creciente población en diferentes niveles de pobreza y ha llevado al país al momento más crítico de su historia postrevolucionaria, con cerca de 40 millones de ciudadanos sobreviviendo en condiciones de precariedad extrema. Al mismo tiempo, el descenso de la economía productiva ha generado infinidad de personas sin ocupación alguna que han sido presas fáciles de la creciente economía criminal. En este momento, la población económicamente activa de México PEA es de alrededor de 40 millones de personas, mientras que las que tienen prestaciones y seguridad social apenas alcanzan 17.5 millones, además de los poco más de 6 millones que viven en la burocracia del Estado.

Los Orígenes de la Decadencia. Este sucinto análisis de la historia del estado mexicano postrevolucionario nos indica claramente que el factótum de este proceso de destrucción de la nación mexicana ha sido el excesivo control que ha establecido el gobierno de los Estados Unidos sobre los gobiernos mexicanos de las últimas tres décadas, mediante una malvada manipulación de sus principales poderes facticos, desde los grandes empresarios, los organismos empresariales medianos, los diversos grupos religiosos y la nueva clase política, mediante el espionaje y el manejo a voluntad del “mass media” y de la hipermedia que controlan la disidencia ideológica a base de programas televisivos enajenantes y convincentes, además de encuestas amañadas que logran controlar por completo las distintas visiones políticas de la población.

Conclusiones. Es por demás obvio que la sucesión presidencial de México en el presente año no podrá modificar la situación existente, ya que se trata de un asunto geopolítico derivado de la vecindad con el país más poderoso del mundo, cuyos dirigentes intentan conseguir los mejores beneficios para sus ciudadanos, sin importar en absoluto los males que causen al resto del mundo. No obstante, en este momento en el que se ha establecido una crisis mundial en el sistema financiero y monetario, el tradicional negocio de la guerra que significa venta de armas, consumo de energéticos, de pagos millonarios a mercenarios y consumo de viáticos y servicios ya no se puede llevar a cabo dentro de un estado que está en quiebra real.

Cualquiera de los aspirantes a la sucesión presidencial en México carece de autonomía y poder para cambiar la forma de operar los ingresos tributarios, donde descansa toda la vida económica, ya que el Gobierno estadounidense le impondrá a los dirigentes fundamentales provenientes del sistema norteamericano. Solo que surgiese una situación fuera de control en los próximos procesos electorales de los Estados Unidos y de México se contemplaría una lejana probabilidad de un cambio importante en el futuro inmediato de la nación mexicana. Solo que ascendiera al poder político máximo a alguno de sus altos niveles una persona con una formación técnica de alto nivel que tuviese la inteligencia y el patriotismo de negociar con el gobierno norteamericano una liberación, aunque fuese parcial, de su total dominio, para intentar reconstruir la nación partiendo de sus niveles infraestructurales, tal como se hizo en el pasado, cuando México era aún una sociedad rural o en la actualidad, como ha sucedido en Brasil y otras naciones del Cono Sur.

La mediología de Régis Debray

El gran intelectual francés, Régis Debray crea en su libro ‘El Estado Seductor’ una nueva metodología sociológica donde estudia las mediaciones materiales que permiten a un símbolo establecerse dentro de la sociedad, luego transmitirse, circular y perdurar a lo largo de la historia de la sociedad humana, promovidos fundamentalmente por quienes han detentado los poderes fácticos.

Debray denomina ‘mediasfera’ a la máquina de transmisión que permite al dueño del poder, ya sea monarca, dictador o jefe de Estado, dar a conocer sus ideas, normativas, códigos y fórmulas de gobierno al conjunto de personas sobre las que ejerce el mando. Obviamente, la mediasfera guarda relación directa con los avances en las técnicas de comunicación que van desde la palabra oral, la escrita, la gráfica, las formas de la imagen hasta la multimedia y la hipermedia.

El examen que hace Debray plantea desde una visión histórica la vinculación y entrecruzamiento entre los medios de transmisión y las formas de gobierno. En este estudio, lleno de ironía Debray define a las tres grandes mediasferas: la logosfera, la grafosfera y la vedeosfera en el mundo Occidental.

La logosfera la inicia con el pre-renacimiento o monarquía feudal en plena Edad Media, donde el ente simbólico es el Rey Mago y la considera como ‘la era de los milagros’, el fiel suprapolítico surgía en la asamblea de la Iglesia, su lugar de exaltación era el altar de la Iglesia, su liturgia consistía en ponerse de rodillas, el señor feudal decía ‘interpretar la voluntad de Dios’ y la oferta simbólica consistía en tener derecho a tocar las escrófulas. La alienación era por devoción, el espectáculo era la adoración, la mística del ente reinante era decir ‘Cristo soy yo’ y no había opinión pública, manifestaciones, ni se conocía quién tenía el control de la sociedad.

La grafosfera está comprendida desde mediados del siglo 17 hasta fines del 20. Ahí localiza Debray a la ‘monarquía absoluta’ entre 1650 y 1789, cuyo ente simbólico es el Rey Maquinista en ‘la era de las maravillas’, el súbdito meta político se encuentra en la asamblea del Reyno, su lugar de exaltación es el escenario del teatro, su ritual de presentación es el ceremonial que lo logra maravillar, el símbolo del soberano es su capricho personal, la oferta simbólica es el derecho a mirar al soberano en la corte, su forma de alienar es por deslumbramiento y la función del espectáculo es ‘encantar’ , la mística del ente reinante era considerase como Luis 13, ‘El Estado soy yo’ y su emblema era el Sol. La opinión pública eran los rumores, gritos y murmullos de los subordinados pobres o populacho que correspondía a ‘la sinrazón’ de los particulares.

Debray considera el período de ‘La República’ entre 1900 y 2000. Su ente simbólico es el Rey Mecánico, ya que es la era de los motores. Surge el ciudadano político en la asamblea de la Nación, lugar de exaltación es el estrado de la escuela, su ritual de presentación es el discurso que convence y el símbolo del soberano es ‘yo explico’ tratando de señalar que lo que dice es la verdad. La oferta simbólica es señalar que todos tienen derecho a aprender en la escuela, mediante el adoctrinamiento, la mística del ente reinante es ahora ‘la nación soy yo’ y su emblema el gallo, la opinión pública se deriva de diarios, libros y panfletos y el sujeto a controlar es el público o las personas instruidas que tratan de expresar la ‘razón universal’, mientras son controlados por las escuelas y las demás instituciones del Estado.

La videoesfera la inicia Debray en el año 2000, debido a que fue la fecha en la que se generalizó el uso de ‘internet’. Su ente simbólico es el ‘rey tecnológico’ ya que es la era de los montajes, el control del gobernado es a través de la televisión y la asamblea es el mercado, su lugar de exaltación es la pantalla de televisión, cuyo ritual de presentación es la propia emisión de los programas para seducir, mientras que el signo del soberano es ‘yo informo’ sobre la única realidad existente. La oferta simbólica es decir que todos tienen derecho a opinar y esta opinión se manipula con encuestas. La función aparente del espectáculo es ‘distraer’, la mística del ente reinante es decir ‘yo soy la mayoría’ y no contiene ningún emblema. La opinión pública se maneja con las encuestas especializadas entre las que se encuentra, casi invisible y sin valor la opinión personal del individuo que se considera como la única manifestación actual de la libertad individual que está controlada por las empresas de comunicación y de encuestas estadísticas.

La mediología no sólo trabaja mirando hacia atrás en la historia, sino puede encontrarse con un fragmento del pasado remoto para crear vectores de tiempo hacia momentos más cercanos, con el propósito de ver como se ha modificado una idea, un pensamiento o una tendencia. Observará como las viejas culturas desarrollaban sus ritos, elaborados con cánticos, sacerdotes, músicos, utilizando drogas que promovían el delirio, vestimentas especiales e infinidad de elementos ornamentales, descubriendo que la esencia antropológica del ser humano no ha cambiado y sigue operando sus imaginarios y mitologías de la misma forma y en espacios similares a través de toda su historia.

Asistirá a conciertos musicales y presenciará por televisión la entrega de los Oscares, sus nuevas deidades serán ahora ídolos musicales y en alguna forma algo diferente al pasado les seguirá rindiendo culto, por lo que la mediología funciona por medio de metáforas y analogías. Desde una visión antropológica, las variaciones en la conducta de los seres humanos no se han dado en los contenidos y formas, sino en las apariencias. Por ello, la música es la religión más popular del presente. Las deidades del mundo actual ya no aparecen más en el cielo ni en las esculturas del paleolítico, sino en la pantalla de televisión y en los grandes escenarios de los espectáculos modernos.

De la misma forma que la mediología estudia la transmisión de los símbolos del poder a través de la historia, también verifica la reproducción de todas las estructuras del mundo social, desde el Estado, la familia, la propiedad y las clases sociales para lograr una visión del mundo más objetiva, totalmente desvinculada de mitos e ideologías.

Presentación del libro ‘Entre dos Mitos’

Entre dos mitos, Alfonso Elizondo, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 2012, 106 pp.

En el libro
Entre dos mitos de Alfonso Elizondo, el autor habla de la destrucción del mundo indígena por los españoles, de cómo acallaron sus voces múltiples y destruyeron su cultura para hundir la piedra toral de una nueva conquista para España, de tierras y de seres humanos que serían utilizados como bestias de carga y fuerza de trabajo a su servicio:

 

…se procedió de inmediato a destruir sus cosmogonías, sus mitos, sus principios éticos, su arquitectura singular que sólo era confinada por el cielo, sus percepciones del amor, de la belleza y aun de las emociones y de la alegría de vivir, para sustituir todo por un mito en el que su taumaturgo era un dios humano que empleaba su sufrimiento personal para rescatar a sus creyentes del infierno.

 

De este choque brutal e injusto, se formó el nuevo tejido social que creció y por casi tres siglos con la fuerza de las armas, y provocó otra visión del mundo del mexicano. Con el surgimiento del mestizaje, otras ideas se amalgamaron en su interior, y la reflexión, antes serena y clara a su entendimiento, se hizo confusa y difícil. Y los días ya no fueron los mismos; el arte –otrora tan pródigo en sus formas, tan generoso en su expresión–, inició otro camino al recibir los aportes europeos. Pero el sentimiento y la verdad filosófica que sostuvieron a aquel mundo se perdieron para siempre en los estancos del tiempo. Nació el grito libertario de 1810: el criollo, el mestizo y el indio, enarbolaron sus banderas de lucha. Cien años después surgió la Revolución y el país, mutilado y empobrecido, tras el régimen porfírico, abrió su esperanza al Siglo XX. La reivindicación del indio, el estudio de sus días pasados, de su palabra y las ruinas de sus centros ceremoniales, llegaron a su más alta expresión en el gobierno de Lázaro Cárdenas. Después de la Segunda Guerra Mundial, México ensayaba el despegue hacia la modernidad, una modernidad que ya manejaban en beneficio de sus intereses económicos los Estados Unidos, al influir políticamente en la conducción del país. Y en medio de todo, Monterrey, ciudad adolescente, –como alguna vez le dijera José Alvarado–, cuya cercanía a la frontera le hizo recibir con gran intensidad costumbres, modas y modos de pensar de los estadounidenses y anhelar sus paraísos. El malinchismo, que nació con la Conquista, creció y se multiplicó con sus maléficas redes por toda la Patria, caló en la ciudad con gran fuerza.

 

En ese mundo regiomontano de los años cuarenta nace Adrián, el personaje central de estos relatos que van descubriendo poco a poco a un joven regiomontano inconforme, rebelde, universitario amante de la filosofía, del arte y de la ciencia, que estudia con inteligencia secretos de la química, vive la combustión de la juventud en el amor, escucha la sabia voz de sus maestros e interviene en la formación de un grupo de poetas y pintores librepensadores alrededor de una revista literaria y artística. Nace de una familia de clase media, al oriente de la ciudad, y es educado en un colegio liberal, lo que ayudó al inicio de su formación. Pronto inicia el repaso de lecturas de la biblioteca familiar escondido tras el ropero de olmo de la casa:

 

Ahí construyó su refugio para fabricar sus propias historias de aventuras, que eran complementadas por la reiterada observación de un kaleidoscopio relleno de vidrios de colores, cuando se cansaba de los fosfenos que producía friccionando sus párpados.

 

Desde la Facultad de Filosofía y Letras, donde se inscribe al mismo tiempo que en la de Ciencias Químicas, Adrián asiste al accionar de aquel grupo de universitarios –de izquierda muchos de ellos–, que bajo la guía y la visión de Raúl Rangel Frías, construyeron el andamiaje filosófico, científico y artístico desde donde creció la nueva Universidad de Nuevo León, aletargada desde su inicio en 1933 por la somnolencia del positivismo y los ecos del Siglo XIX. En los años sesenta, escucharía con devoción charlas y conferencias, y entendería con la avidez del joven universitario, la formación de corrientes artísticas, sociales y políticas de su tiempo; asistiría a exposiciones de pintura y leería a Sartre y a Albert Camus, –por quien desarrolló una intensa simpatía–, a Virginia Wolf, a Carlos Fuentes, a Octavio Paz, a Thomas Mann. Habita el Monterrey nocturno, sus rincones entregados al alcohol bajo el neón y la música, entre sus prostitutas impenitentes y a veces tristes, el humo y los versos alados. Sus tres o cuatro teatros destartalados de revista. La Calzada Madero, formada con amplios andadores y altas palmeras, llena ya de nuevos comercios y bares soñolientos: “…donde un tardío y devaluado art decó buscaba brillar entre las ruinas de sillares del estilo norestense que intentaba imitar –sin éxito– a la forma arquitectónica más decadente del imperio francés en el Siglo XIX.” Nos entrega una visión personal de esos años, cuando también tomara fuerza el poderoso grupo industrial de Monterrey, que opuso su poderío económico y su visión americanizada, a las mejores causas de la Universidad y sus integrantes; que fundó el Tecnológico de Monterrey para proveer a sus empresas de técnicos que fueran a estudiar posgrados en Universidades de los Estados Unidos, pagados por ellos, e hizo sindicatos a modo para desaparecer toda oposición a sus ideas de la derecha política.

 

Adrián siente la necesidad de viajar para enriquecerse, profundizar su pensamiento y definir sus acciones del futuro. Antes había descubierto en su primer viaje a la ciudad de México:

 

…los maravillosos retablos barrocos de los Reyes y del Perdón, de Jerónimo de Balbás; los increíbles imafrontes churriguerescos de su nuevo Sagrario, esculpidos en mármol blanco, los murales de Diego Rivera existentes dentro del Palacio Nacional, y la visión panorámica fabulosa que se percibía desde la terraza del Hotel “Majestic.

 

Pero su viaje por México lo llevaría a conocer la arquitectura religiosa de los purépechas edificada en los estados de Guanajuato y Michoacán, la Meseta Tarasca. Descubrió la influencia europea y oriental, que trajo de sus viajes y andanzas por la India y China, para enseñarla a los indios el padre Vasco de Quiroga. La continuidad de los viajes hicieron que Adrián entendiera más las ideas en las que estaba inmerso por entonces, y sintió que estaba en un mundo de magia, en el que flotaba con los sentidos al aire. Descubrió también la transparencia de la atmósfera en el centro de México, y notaba los contornos de las cosas y de los seres de otra manera: luminosos.

 

Entre dos mitos nos descubre a los hombres de esta tierra, con sus contradicciones y sus esfuerzos, con sus voces, sus costumbres y sus carencias sociales, y cómo han afrontado la vida y sus realidades. Hay un análisis incisivo de sus instituciones, de su mundo intelectual, de sus triunfos y de sus fracasos. Dentro de todo lo anterior, nos ofrece el sentimiento del tiempo en la Universidad de Nuevo León, el más brillante, y eso faltaba en el gran fresco mural descriptivo y crítico que deberá hacerse de ella. Escrito con fluidez y pasión, aprendidas en el discurso de la vida y las lecturas interminables, se ubica como un relato múltiple, autobiográfico, donde la presencia del personaje principal recorre los litorales del sueño y la emoción. Es la jornada del héroe que va con la convicción de que el universo está dentro de él, de que la vida, única, crece inesperada y bella entre los senderos, de que la tierra deberá roturarse para producir, y la semilla morir para que haya planta: de la sombra a la luz, viaje interminable del hombre que se renueva y habita intensamente sus días y sus años.

 

Libro que será importante en los futuros encuentros históricos, literarios, políticos, Entre dos mitos de Alfonso Elizondo inicia ya desde ahora su camino. Enhorabuena. Que sea para bien.

 

Alfonso Reyes Martínez

Monterrey, marzo 21 de 2012

 

 

 

 


 

Visita del Papa a México

Es probable que el presidente Felipe Calderón esté pensando ahora mismo que su invitación al Papa, en el período justo del arranque de los procesos electorales federales sexenales, le va a proporcionar a su persona y a su partido político (PAN), el número de votos necesarios para lograr la continuidad de su organismo político y poder vivir con tranquilidad después de que sea despojado de la inmunidad jurídica que se adquiere en México con un cargo público.

De tal forma que la enorme cifra de muertos ocasionada por su torpe actuación bajo el dominio total del gobierno de los Estados Unidos, más el crecimiento desmesurado de la economía criminal, vistos con los ojos de una nueva administración, lo lleguen a convertir en un personaje perseguido y odiado por los mexicanos, tal como ha acontecido con otros presidentes en el pasado inmediato.

Asimismo, la visión del mundo de los más importantes medios de comunicación masiva en México, la opinión de los organismos empresariales, más la de un gran sector de la sociedad civil comparten los memes culturales del catolicismo mexicano más radical y piensan que la Constitución laica del País debe ajustarse a sus particulares creencias, arrogándose el derecho de definir el tipo de conciencia ética que debe ser aceptada por la ley.

Con la clara idea de dar mayor capacidad de actuación en el campo de la vida política nacional a las fórmulas eclesiales más radicales y fieles a los poderes fácticos, el presidente Calderón confiesa con orgullo que su padre biológico fue un funcionario de bajo rango en la organización de la comunidad cristera, por lo que la selección de el Estado de Guanajuato para recibir al Papa no sólo fue por razones de seguridad, sino como consecuencia de su más puro mesianismo y megalomanía.

Dado este momento coyuntural en la vida política del país mexicano es de importancia vital que los organismos políticos y todo tipo de organismos ciudadanos convoquen ahora mismo a un debate sobre la legitimidad de imponer una visita papal en un momento crítico para el futuro inmediato de México, después de que han actuado dos presidentes que no supieron respetar la condición laica constitucional en la vida política de México, además de la protección que se brindó a la intervención de la política norteamericana en los asuntos internos de la nación mexicana.

Ahora mismo la edad mítica de la mente del mexicano está viviendo aún su condición de pueblo dominado por los poderes fácticos de una clase social superior, mientras se revive de pronto el mito de la Colonia, cuando una nación europea impuso al pueblo mexicano una religión que estaba basada en la historia de un complicado ente mitológico tridimensional que mediante su muerte, precedida de un calvario sadomasoquista, lograba la salvación de las almas de quiénes por relaciones del mismo mito habían nacido manchados por un pecado original cometido por un ancestro con treinta generaciones de antigüedad, con la amenaza de lanzar al fuego eterno a quiénes no aceptasen la complicada normatividad que exigía su mitología.

Por otra parte, es obvio que la gran mayoría los nuevos dirigentes de todos los partidos políticos mexicanos actuales han sido creados dentro de este viejo mito colectivo de la religión cristiana, ya que en su mayoría son generaciones recientes que recibieron su educación fundamental en colegios privados confesionales y ya no podrán cambiar su visión del mundo, condenando a México a seguir siendo una Colonia del Vaticano en su formación intelectual y en un patio trasero para los desechos de los Estados Unidos y para los productos alimenticios y farmacéuticos que son rechazados por la FDA y la OSHA.

Quizá la lección más importante que dejará esta visita del Papa a México en plenos procesos electorales es que nadie podrá quejarse de que la nación mexicana no logrará un avance significativo en las próximas décadas, como ya sucede con muchas naciones subdesarrolladas de América Latina, Asia y África que han logrado desvincularse de la presión que ejercen sus colonizadores y sus líderes religiosos. También es posible que las clases medias y pobres de todas las naciones del mundo alcancen a comprender que tanto las estructuras financieras, como las religiosas, políticas y sociales tienen como principal objetivo preservar la dominación de las élites que están en la cima del poder, sin importarles las ideologías, las mitologías, las etnias o la conciencia moral de sus subordinados.

Otra lección sobre este maquiavélico plan de la presente visita del Papa es que no será posible cambiar los métodos de dominación de los poderes fácticos en la mayoría de los países del mundo hasta que no se logre una profunda reforma del sistema educativo, sobre todo durante los primeros años de vida de los niños, cuando todas las enseñanzas penetran en su mente y se quedan grabadas para siempre. Aunque esta nueva visión del mundo puede tardar en llegar a México y a las naciones cuya geopolítica, cultura colectiva y mezclas étnicas estén controladas por una nación extranjera poderosa y una complejidad mítico-religiosa que conduce a una visión sado-masoquista de la sociedad y a un temor y sumisión permanente hacia la nación vecina que lo domina durante casi dos siglos, tal como ha sucedido con la nación mexicana.

Por fortuna, ya existen dos naciones del mundo actual (Corea y Finlandia) que han realizado esos cambios fundamentales de la educación básica que condenan el adoctrinamiento mítico y religioso, mientras enseñan a los niños el verdadero camino del conocimiento a través del uso del pensamiento crítico desde la más tierna infancia.